Este blog tiene por objeto ofrecer a todas aquellas personas que se sientan atraídas por la literatura, y especialmente por la poesía, mi más sincera acogida, amistad y colaboración en el mundo de la solidaridad humana.

jueves, 19 de junio de 2014


 

 

 

EL ANCIANO  (cuento II)

 

Siendo yo un rapaz, con cortas entendederas y poco afecto a los libros y menos a los estudios, en la pequeña aldea donde me crié con grandes precariedades y estrecheces, vivía un anciano, hombre sencillo y a penas visible por su gran modestia y humilde porte, aún cuando se daba en él una cierta contradicción, ya que su aspecto físico era casi venerable; larga barba blanca impoluta y aseada, pulcro, enjuto y rostro de edad indefinida, ojos soñadores que algún día debieron ser luminosos y bellos, de mirada profunda e irresistible, parco en palabras y abundante en largas pausas que muchas veces se convertían en prolongados silencios, cuyos pensamientos nadie podía adivinar ni saber en qué mundos se concentraba.

Entonces era yo lo que se conocía con el nombre de un holgazán, hoy a gente de mi clase se les llama de otra manera, - inadaptados - mas yo a pesar de la diferencia que existía tanto en edad como en virtudes, que se le atribuían al anciano, sentía hacia él una cierta admiración y respeto, aunque tampoco entendiera yo qué era eso. Lo cierto es que este hombre apacible, sereno y de refinados modales, me trataba de forma distinta a las demás personas de la aldea. Cuando estaba con él yo dejaba de pensar en fechorías y travesuras a que me impulsaba mi holgazanería y modo de vida desordenada y anárquica. Su sola presencia me hacía sentir más seguro, tranquilo y confiado. En realidad aquel hombre era para mí algo fuera de lo corriente en mi entorno.

Poco a poco se fue generando entre nosotros una mutua complicidad y yo cada día me encontraba mejor en su compañía. Siempre era él el que hablaba, porque yo ni sabía qué decir ni mi confianza era tanta como para iniciar ningún tipo de conversación. Un día me dijo; “¿Qué estudias? No llevas nunca libros ni se te ven trazas de estudiante”. Ante tan inesperada pregunta yo me quedé en blanco, sin respuesta posible que darle, como titubeara un poco, me dijo con una dulzura y un tacto exquisito, “es decir, que no entra en tus planes de vida cursar ninguna clase de estudios, ¿Verdad?” Sí, así es, le contesté. Mientras, él me miraba atentamente como hacía siempre con todas las cosas, ya que parecía que más que mirar observaba minuciosamente cada detalle de las personas o los objetos que tenía enfrente como si quisiera adivinar los pensamientos de quien hablaba con él o evaluar las formas, los colores y el tamaño de las cosas. Bien, me dijo, desde ahora mismo tú y yo, vamos a hacer un pacto entre caballeros. Como quiera que yo no estoy ya todo lo ágil que debiera, te voy a dar un trabajo y una ocupación que te llevará todo el día en faena, a cambio te daré la comida, los cuidados médicos, así como las medicinas que necesites para tu recuperación cuando caigas enfermo, un salario equivalente a tu trabajo que te pagaré todos los días últimos de cada mes vencido ya y trabajado. Tendrás 48 horas semanales de descanso y 45 días de vacaciones pagadas, una vez al año. Tú tienes la obligación de cumplir con fidelidad, celo y diligencia las labores que te encomiende yo, consistentes en cuidar un pequeño huerto. No necesitas estudiar, pero si le pones empeño y voluntad puede que aprendas lo suficiente para ser Persona. Y yo pensaba, “¡para ser persona! ¿Qué soy entonces yo?”

Si estás de acuerdo, dices sí y con eso tengo bastante. Desde ahora mismo puedes empezar, no sin antes, recibir unas instrucciones muy breves que te harán más fácil tus labores. En primer lugar yo seré tu referente, es decir, tú harás todo lo que veas que hago yo, puedes tratarme de tú o de usted, como tú creas mejor, ahora bien, como tienes que hacer todo como yo lo haga o diga, dentro del respeto de tu libre voluntad, tienes que hacerlo con lealtad, siempre huyendo de la mentira, la insidia y la infidelidad, con la mayor honestidad, respeto y confianza, buenos modos, de forma afable sin salida de tono en la voz y con la exquisita sensibilidad de no ofenderme en ningún momento ni causarme ningún daño o perjuicio, pues yo tampoco te lo causaré a ti. Para que lo entiendas bien, te recomiendo que antes de actuar en todos los órdenes de la vida o de pronunciar palabra alguna, te hagas la siguiente pregunta que no podrás olvidar nunca y que será la regla de oro que utilizarás en todo momento y circunstancias. Es ésta: ¿cómo quiero yo ser tratado? Y enseguida tendrás la respuesta. Es decir, no hagas ni digas a otro lo que no quieres que te hagan o te digan a ti. Si esto lo practicas durante toda tu vida, y lo aplicas en todas las personas, circunstancias y cosas, conseguirás ser persona. ¿Has comprendido bien lo que te he querido decir? Cuando digo que yo seré tu referente, quiero decirte exactamente, que siempre actuarás de modo, forma y manera que lo haga yo,como guía y ejemplo de aprendizaje,  sin que prevalezca mi voluntad sobre tu libre albedrio, ya que nuestra relación  se basa sobre el respeto mutuo. Así irás adquiriendo escuela que te llevará al amor a los libros, al estudio y el conocimiento, abriéndote entonces a la formación y modelación de tu espíritu, ensanchando el horizonte de tus inquietudes y aspiraciones como persona. No te prometo que vayas a alcanzar la felicidad plena, porque ésta no existe. Basta que alcances la difícil cumbre de tu propio conocimiento, es decir, de ti mismo. Cuando hayas aprendido esto, estarás en posesión de la verdad de las cosas, no de la Verdad Completa, que esa, está repartida entre todas y cada una de las personas, pero eso lo comprenderás por ti solo, una vez te conozcas a ti mismo. Sabrás también que Todo lo que existe en la Creación entera, es Inteligencia, Amor y Conciencia, y que esa Trinidad, es el todo, es decir, el uno, que se rige, sustenta y gobierna así mismo. Y en esa inefabilidad Es todas las cosas, observa que he  dicho Es, no pronuncio para nada el verbo estar. El estar no existe, porque solo el Ser permanece y es eterno. En cambio el Estar muta, se transforma y varía. Y es ahí donde el hombre, como Ser eterno, no encuentra su camino, porque confunde su Destino último. Reconócete a ti mismo no parte del uno, sino el uno mismo. Y así todas las cosas, siendo siempre lo mismo: inteligencia, amor y conciencia. Esto es así en su totalidad desde el microcosmos hasta el infinito, no existiendo tampoco sitio o lugar, y por tanto; ni adentro  ni afuera, cerca o lejos, abajo o arriba, entrando ya en lo abstracto atemporal y eterno del alma, que es lo que en realidad somos todos en el Uno. Dios.

Como la Verdad Absoluta es exclusivo patrimonio del uno, dios, no te podrás nunca envanecer, vanagloriar o sentirte superior a los demás creyendo que lo sabes todo. Piensa: La verdadera virtud está en la Humildad sin ser débil, la  Cortesía sin ser cobarde y la Dignidad  sin ser arrogante. Recuerda también que la humildad te lleva a la Sabiduría, la cortesía te acerca al entendimiento con los demás y la dignidad es pareja de la honradez. Siempre estarás abierto al aprendizaje de las cosas, presto a rectificar y a aceptar tus propios errores, perdonando siempre y pidiendo  perdón con espíritu contrito, dando también siempre las gracias. El agradecimiento, es uno de los sentimientos más nobles y hermosos que podemos expresar los humanos, porque nos gratifica a nosotros mismos y hace gozar al alma sensaciones que transmitimos al otro que se siente reconocido y recompensado por aquello de lo que recibe las gracias.

Poco es lo que me queda que decirte, aún cuando te falta mucho por aprender.

En aquel mismo momento puse manos a la obra, y sin saber nada de lo que me había dicho y comprender menos aún, dediqué toda mi voluntad e interés en cumplir exactamente todo lo que me había explicado.

Fueron pasando los días, los meses y los años, y nuestras relaciones eran excelentes, respetuosas y exquisitas. Lo pactado se cumplía con exactitud y seriedad por ambas partes, creándose entre nosotros una suerte de simbiosis que nos permitía relacionarnos con afecto y cordialidad. Yo prosperaba en conocimientos y mi acervo cultural se acrecentaba casi espontáneamente, sin que apenas yo lo notara.

Así fue transcurriendo el tiempo, y una mañana cuando llegué al puesto de mi trabajo, lo encontré todo en silencio y ni señal del anciano. El mundo se me vino abajo, caí en una profunda tristeza y me parecía que la vida era un fraude, pues era injusto que las personas desaparecieran de nuestro lado de forma tan repentina dejándonos en la mayor desolación espiritual y anímica. Y para seguir viviendo tuve que hacer acopio de todos los conocimientos que él me había legado.

 

Así termina esta historia que el devenir natural de la vida nos impone y nos demuestra la débil línea que nos separa entre estar y no estar, al mismo tiempo que nos hace recapacitar lo frágil y  efímera que es nuestra existencia en este mundo. Y cuando menos lo esperamos se nos van las personas, que inexorablemente les seguimos sin apelación alguna.

 

Autor: Antonio Gutiérrez Benítez.

sábado, 29 de junio de 2013

MADRE

Cuando consultamos el diccionario de la lengua castellana para que nos defina el término -MADRE- lo hace de muchas maneras diferentes, pero hay una acepción, creo que es la primera, que lo dice todo. "Hembra que ha parido". Me parece además de acertado y concreto, sublime y hermoso. ¿Qué se puede comparar con traer un hijo a la vida? El vientre de la hembra y por tanto de la Madre humana, es sagrario de la Vida, residiendo la esencia del amor más sincero y desinteresado en su corazón y en su alma. Durante el periodo de gestación la Madre va conformando en sus entrañas al hijo de sus amores pendiente de su vital evolución, lo acaricia, le habla poniendo toda su alma en cada gesto y en cada palabra, hasta algunas veces le canta una balada de amor, anticipándose a la felicidad que presiente le proporcionará su advenimiento. Con ese amor y con esa ternura, con ese sueño y con esa felicidad, llega el momento del alumbramiento y entre terribles dolores y gozos incomparables, su cuerpo se desgaja y le brinda el fruto de su amor como compensación a todos sus desvelos y sus proyectos de futuro que a lo largo del embarazo ha ido tejiendo en torno a esa hermosa e indefensa criatura que durante nueve meses ha convivido con ella y que conoce como nadie, cuyo corazón lo ha estado impulsando con su propia sangre y multiplicando sus tejidos, sus huesos y sus vísceras hasta convertirlo en un ser autónomo e independiente que quiere y lo seguirá queriendo mientras viva más que a su propia vida. ¿Hay alguien por ventura que pueda darnos más?

Velará constantemente nuestro sueño y nuestra vigilia, nuestros logros y nuestras frustraciones, nuestros éxitos y nuestros fracasos, gozará tanto como nosotros nuestra felicidad y siempre ignorará con infinita generosidad nuestros deslices, y seguiremos en su corazón siendo el tierno y adorable niño que llevara en sus entrañas durante nueve meses. Por todo ello y por mucho más, tenemos que rendirles a todas las MADRES del mundo, nuestro más sentido y obligado homenaje en este día CINCO DE MAYO, sin olvidar tampoco el deber que tenemos de amarlas, respetarlas y llevarlas por siempre en el corazón.

¡Madre, que buena eres!

Cuando digo madre, digo mujeres;

pues a todas en ti venero,

porque nos dais vuestra sangre,

y a todas por igual os quiero.

Como vosotras no hay nadie,

y es vuestro Amor tan sincero

y vuestro cariño tan grande,

que donde hay una mujer,

hay siempre una MADRE.

Antonio Gutiérrez Benítez.

5 de mayo, 2013- Día de la MADRE.

 

domingo, 23 de junio de 2013


LA CIGÜEÑA

 

Cuando yo era niño, de esto hace ya muchísimo tiempo, a los bebés los traía la cigüeña, ella estaba muy preparada  para  el oficio, y envuelto en un  paño muy limpio, por supuesto, y asido por su recio y vigoroso pico los traía directamente al dormitorio de mamá cualquiera que fuese la hora del día o de la noche, sin importarle tampoco la estación del año, ni el tiempo que hiciera. Hay que decirlo todo, y es verdad que era ruda, tosca, medio analfabeta y que no entendía ni le importaba, de atenciones, protocolos  y blanduras con las mamás, ella iba a lo suyo, tenía mucho reparto y no se podía entretener en pamplinas. Así lo entendía ella, y quería llegar con tiempo para ir avisando  a mamá de lo que traía para ella, tan presurosa era, que ¡hala!, le dejaba el recadito y abandonaba a mamá en medio de horrorosos dolores a solas con su suerte, y es claro, pasaba lo que nunca debió pasar, que muchísimas mamás morían en el alumbramiento y otras por infecciones postparto. Casi siempre había una vecina con cierta experiencia por haber pasado por numerosas visitas de tan popular y a la vez desconocida ave madrina, pues por más que mirábamos al cielo nunca la veíamos, o yo al menos nunca pude verla, y eso que a casa vino varias veces, pero nada, tan esquiva y escurridiza debía ser cuando  nadie la había visto y sólo las mamás juraban y perjuraban un poco cuchicheando entre ellas y por bajo, lo desagradable que resultaba su presencia. Un día me tentó la curiosidad y agucé el oído, cosa que yo no solía hacer, porque los padres nos lo tenían vedado y en cuanto venia alguna persona mayor a casa desaparecíamos como por encanto, con la lección bien aprendida. “Cuando venga alguna persona a casa o hablemos con ella donde quiera que sea, los niños a callar” y  desaparecer, pensaba yo, pues si no lo hacíamos, alpargata al culo que picaba de lo lindo, así que ante esta advertencia se aguzaba más la inteligencia que el oído, pero como iba diciendo, esa vez fui un poco más osado y me dije, muy sagaz, ahora es el momento de saber algo sobre la cigüeña, ya que estaba seguro que hablaban de ella. Tuve una suerte tremenda, providencial diría yo, porque mi mamá le decía en ese preciso momento a la otra señora que hacía pocos días había sido visitada por  tan intrigante ente. Hija se pasa tan mal, si no fuera por lo que te trae, que es tan hermoso, no habría  nadie que se aventurara a llamarla. Quise saber más pero me vino un golpe de tos y otra vez a medias lanas, me quedé con mis dudas, pero sí aprendí una cosa muy importante, a la cigüeña la llamaban venir las propias mamás, qué cosas, ¡eh!, qué cosas, pensaba yo. Así fui creciendo en un mundo ficticio y fingido y nunca pude ver a la cigüeña. Decía antes que siempre había una vecina o una señora mayor dispuesta a recoger al bebé, yo en mis latos y grandes conocimientos, me decía, habrá que recogerlo y enseguida tendrán que ponerle la mesa y darle de comer, pues después de tanto volar por esos cielos de Dios, tiene que traer un hambre que ni te digo. Cuando yo entraba en estas profundas y metafísicas deducciones, a veces empezaba a bostezar y me quedaba dormido. De esta forma no prosperaba en conocimientos, pues la cigüeña cuando yo despertaba, ya se había ido y todo. No quiero enrollarme para contar más cosas, pero como me gusta tanto recordar aquellos tiempos de mi niñez, me lio en los recuerdos y uno tras otro me atropellan las neuronas y esto parece el cuento de nunca acabar. Pues sí, la señora o la propia  abuela que muchas veces lo hacía, que recogía al niño, muy poca cosa podía hacer, a lo más poner al fuego una gran olla de agua a calentar, y esto me liaba más aun, porque yo sabía que en casa cuando se hacía tal provisión de agua caliente era cuando se mataban los cerdos, y entonces sí que yo ya me perdía, ahí mis conocimientos por muy amplios que eran se estrellaban, empezaba otra vez a cavilar y de pronto me entraba una pesadez en los ojos y me quedaba dulcemente dormido hasta que mi papá venia dándome besos y me anunciaba la llegada de un hermanito. Si grandes habían sido mis dudas, mayor era la decepción que sentía cuando mi papá me decía míralo, mira al hermanito, mira qué bonito es, se parece a ti, y me entraban unas ganas de llorar y de acostarme con mamá y que ella me acurrucara y me diera aquellos besos que tan apretados siempre me había dado, menos mal que mamá que lo sabía todo, destrozada aun, exhausta y dolorida, me decía ¡ven mi cielo, ven que te quiero mucho!, y me comía a besos, me apretaba contra su cálido y blando pecho y así compartía por primera vez en mi vida besos y espacio con el recién llegado que yo no conocía de nada, pero que mis papás decían que era mi hermano y que lo tenía que querer mucho. Y lo que ellos decían era siempre cierto, así que pronto yo iba perdiendo el recelo que sentía cuando lo veía por primera vez y por lo que quería a mis papás terminaba queriéndole tanto como a mí mismo. Aunque siempre no fuesen tan sinceros mis sentimientos y mis quereres hacia aquel pequeñajo que había venido Dios sabe de dónde, para quitarme a mi mamá, yo la quería tanto y me sentía tan feliz en su regazo, y mi mamá cantaba tan bien que me quedaba dormido en sus brazos soñando con otros niños que animadamente jugaban conmigo, enseguida que la oía decir “duérmete niño chiquito…..que han bajado de los cielos….”  Bueno, ya no me enteraba de nada más y dormía plácidamente hasta que me hartaba o me venía un retortijón o entuerto que decía  mi abuela y me despertaba poniendo el grito en el cielo en un llanto estridente e insoportable. En medio de este estado de cosas iba  transcurriendo el tiempo, y de buenas a primeras sin esperarlo, volvía a venir la cigüeña, y otra vez a tener que soportar a un nuevo intruso que venía a perturbar mi vida. Ahora que ya  estaba más familiarizado con el anterior y ¡hasta me caía bien!  Le sacaba el chupete de la boca que mi mamá le untaba de azúcar y yo lo lamía con fruición y gran placer, pero lo tenía que hacer cuando ella no me viera, pues si me veía me regañaba y para qué quería más. 

Fueron pasando los días, los meses y los años sin acordarme y sin comprender nunca el misterio de la cigüeña ni de los Reyes Magos. Hasta que hace poco me he enterado que una y otros son pura ficción y que he estado engañado tantos años ignorante y al margen de la realidad y de la verdad de la vida. Qué los niños no vienen de Paris, ni los trae cigüeña alguna y que tampoco traen un pan debajo del brazo. Todo fue una engañifa y yo que me creía una persona importante porque sabía más que nadie sobre la cigüeña y los Reyes Magos, tuve que abandonar mis humos de erudito y poner los pies en suelo firme y recomponer todo el riquísimo acerbo de conocimientos que sobre estos temas tenía. Ahora ya sé por fin que los niños vienen del vientre de sus madres entre fuertes dolores y profusión de sangre como lo hemos hecho todos. También sé que antes los niños venían muchísimas veces en circunstancias muy precarias y misérrimas, de noche en muchas ocasiones, en medio del campo, sin luz, sin asistencia facultativa y en un aislamiento casi absoluto. Hoy podemos felicitarnos todos que al menos en nuestro entorno más inmediato, las mujeres paren en confortables hospitales y sendas habitaciones con cuidados y rigurosa asepsia, como tiene que ser, y rodeada de expertos y maravillosos profesionales de la Salud. No creo ya que otra vez me estén engañando, aunque un poco sí, sospecho, pues con esto de los recortes, los hospitales están un poco más descuidados, las habitaciones menos confortables por aquello del ahorro, compartiendo las parturientas espacio con otras compañeras, con menos personal asistencial y siendo bastante menos Seguridad Social que hasta hace muy poco. Menos mal que aquí en nuestro  país tenemos unos profesionales, responsables, eficientes y vocacionales que con su esfuerzo y buen hacer suplen estas visibles y ya notables carencias.

De cualquier manera tengo la seguridad que me siguen engañando, ya que estamos atravesando unos tiempos que les ha dado por llamarles “crisis” cuando en realidad es  un fraude que las grandes finanzas especulativas y especuladoras han provocado poniendo de rodillas a todos los Gobiernos de la tierra y despojando a las clases trabajadoras de sus derechos sociales y ciudadanos, cuya implantación nos ha costado como trabajadores tiempo, sudor y sangre. Los políticos siempre están a favor del gran capital –más los de la derecha- aunque tampoco se puede negar que los de la izquierda en muchas cosas los imitan. Prometen, juran y se desgañitan prometiendo, pero los resultados son siempre los mismos, pagamos los que menos culpa tenemos. Nuestros hijos no pueden tener acceso a estudios universitarios condenando su futuro para siempre a ser mano de obra, barata, dócil y resignada con los designios del Destino. Tampoco nuestros jóvenes los mejor formados de nuestra historia tienen acceso al trabajo según sus conocimientos, teniendo que emigrar a otros países donde se entregan a un mercado de trabajo con insuficiente valoración de su nivel de rendimiento social y humano. Los políticos de turno nos van engañando  tanto como lo hacían conmigo respecto a la cigüeña, con promesas falsas, a sabiendas que ninguna van a cumplir, mientras ellos se mantienen en el Poder  y se forran sin ruborizarse. Estas mentiras y engañosas promesas las van dando en dosis bien calculadas, para que el pueblo se mantenga esperanzado y no se levante en un intento de liberación aunque en ello le vaya la vida. Todo está bien calculado y diseñado de ante manos. Y es aquí donde yo empiezo a comprender que he nacido para tonto y que ahora como antes, que me angañában de niño, nos siguen engañando  como bobos y nos someten al mayor escarnio que una persona puede padecer. Usurpando nuestros derechos, privándonos de nuestra libertad, trabajo, salud, hogar y educación, y lo más humillante e injusto es hurtándonos nuestra dignidad como personas iguales que somos por naturaleza. Los políticos se endiosan así mismos perdiendo el poco pudor que les queda considerándonos al pueblo soberano súbditos de obediencia debida, cuando en realidad ellos son unos mandados que pagamos todos para que administren nuestros intereses con respeto, honradez, eficiencia, responsabilidad y decencia. En realidad están muy mal orientados y es posible que algún dia se arrepientan de ello provocando con su forma de actuar situaciones de signo opresor y de ordeno y mando. No olvidemos que la historia se suele repetir, ni olvidemos tampoco las primeras décadas del pasado siglo XX, año 27, con  su crac y todo.

Estoy aún seguro que a pesar de ser rigurosa, cierta y verdadera, esta historia, siempre habrá quien diga, ¡Bah! qué  cuentos. Sí, sí, en realidad es un cuento, por eso se llama LA CIGÜEÑA.

 

Antonio Gutiérrez Benítez

sábado, 27 de abril de 2013

DE VEZ EN CUANDO


 
De vez en cuando, hablo con mundos que no conozco,
cuyas palabras no oyen mis oídos,
las percibe solo la conciencia, cuyos ecos van directos
al corazón y transcienden a los confines infinitos de mi alma.
De vez en cuando, presiento que un hermano se ha caído,
que la lluvia en gotas de  nieve que hiere mi rostro endurecido,
son sus lágrimas que de dolor e impotencia me las arroja a la cara acusando  mi egoísmo.
De vez en cuando, hago examen de conciencia y comprendo
que no he cumplido,
el mandato universal que nos obliga a ser solidarios  y justos.
De vez en cuando, me doy cuenta de la miseria humana en qué he caído,
elevo entonces a los cielos una plegaria de dolor arrepentido,
mas las tentaciones mundanas me seducen y retorno a la ciénaga  de nuevo sin remedio.
De vez en cuando, recuerdo que hay hermanos que  reclaman en el desierto de la vida un respeto,
y que reivindican los derechos que yo les niego.
De vez en cuando, miro hacia atrás y veo que otro más débil que yo también camina  semidesnudo, en pos de mi propia sombra en demanda de un respiro.
De vez en cuando, recuerdo a esos niños famélicos del tercer mundo,
que por inanición mueren miríadas   cada día, siento  entonces un agudo dolor que me acusa de cobarde, porque no condeno esta injusticia  intolerable, de vez en cuando.
Y solo lo recuerdo  con vergüenza y gran tristeza,  de vez en cuando.

Autor:  Antonio Gutiérrez Benítez
Derechos reservados                                                 

domingo, 7 de abril de 2013

YO MISMO

Quiero ser yo mismo
con mis luces y mis sombras
con mis virtudes y mis miserias
aunque virtudes tenga pocas
quiero ser tal cual soy
sin simulación ni apariencias
sin trampa ni cartón
y mirar siempre de frente
limpia y en paz la conciencia
y limpio y puro el corazón
quiero ser con mis defectos
y sin engañar a nadie
dueño de mi destino
y dueño de mis verdades
quiero siempre la verdad
mal amiga la mentira
que nos hace tanto mal
y al alma la contamina.

Autor: Antonio Gutiérrez Benítez
Derechos reservados

sábado, 16 de febrero de 2013

RECUERDOS DE JUVENTUD

Aún recuerdo con nostalgia contenida
los paseos por los parques de mi pueblo
con el amor inolvidable de mi vida
en los años lejanos de mis sueños.
Mas solo quedan los recuerdos de tiempos ya pasados,
es hora de balance de tiempos que se fuerón sin retorno,
sólo quedan los restos de una nave, y un corazón viejo y roto.
Y un marino sin mares y sin amores
abrumado de soledades en desiertos sin arena,
quebradas ya las ilusiones cuando se viene aùn de vuelta
y se trae en el zurrón de los recuerdos viejas desilusiones.
Efímeras alegrias y un nutrido elenco de tristezas.
Y cansado al fín, y abatido, se intuye próxima la meta.

Autor: Antonio Gutiérrez Benítez
Derechos reservados

lunes, 7 de enero de 2013

BLANCA


                        Blanca nívea sin mancha
               es la flor de la azucena

Blanca la corona de tu aura

Blanca es la inocencia.

Blanca es también la pureza

Blanca es la nieve caída

en las gélidas montañas

Blanca, y noble tu alma.

 

Autor: Antonio Gutiérrez Benítez

Derechos Reservados

sábado, 8 de diciembre de 2012


SOLSTICIO

Sabemos por lo que nos dice la historia que desde la más remota antigüedad, los distintos pueblos de  occidente han celebrado durante el solsticio de invierno o el solsticio hiemal, en torno al 21 de diciembre, y en honor a sus dioses;  Apolo en Grecia, Mitra en Persia, Helios en Roma, etc. solemnes fiestas que solían durar varios  días, como es el caso de Saturnalia, un festival realizado en honor y culto a Saturno.

Mas con el advenimiento del cristianismo pasaron a formar parte de nuestra cultura contemporánea aprovechando el favor de las masas populares, en cuya memoria persistía todavía fresca la tradición de sus festividades paganas, infundiéndoles  entonces las formas y conceptos propios de la fe cristiana tal como ahora las conocemos.

Siendo ya Cristo el fundamento y principio de estas fiestas desde hace cerca de dos mil años, es costumbre y tradición entre el conjunto de las distintas ramas religiosas que conforman el cristianismo y dentro de sus  específicas modalidades, seguir realizando este tipo de celebraciones, concediéndoles un matiz muy significativo de armonía, paz y fraternidad, y que a través de los tiempos han ido dejando entre nosotros -por muy variados y diversos motivos aún entre  quienes se consideran fuera o al margen de toda confesión religiosa, y sin ninguna otra connotación sociológica o humana que no sea la puramente educacional- un sedimento muy fuerte de hermandad, afecto y unión entre todas las personas de nuestro planeta, que transciende más allá de un cumplido rutinario, que moviliza nuestros más íntimos recuerdos y que sentimos la necesidad de compartirlos muy especialmente con nuestros familiares y otras personas que nos son más cercanas por diferentes razones.

Y es desde este espíritu de identificación y solidaridad humana que quiero testimoniarles a todas cuantas personas se sientan partícipes de estas  fiestas, mis más sinceras felicitaciones navideñas, y muy especialmente a todos los que formamos la gran familia BLOGGER.

Antonio Gutiérrez Benítez

domingo, 14 de octubre de 2012

VC. ENSUEÑOS.

Dulce mirada distraida
soñadas lontanazas de utopías
amores que ya no están
evocadores recuerdos de
amores que estuvierón;
ojos color de mar
serenos océanos azules
infinito cielo sin fronteras
melodiosa serenata, calculáda
donde se citan nuestras almas
en perfecta sintonía
brotan de mi corazón
amapolas encendidas
que tu genio de poeta
las convierte en poesia.

Autor: Antonio Gutiérrez Benítez
Derechos reservados